martes, 3 de junio de 2014

MADURO REPRESENTA LOS INTERESES DE LA BOLIBURGUESIA CÍVICO-MILITAR DEL SIGLO XXI

MADURO REPRESENTA LOS INTERESES DE LA BOLIBURGUESIA CÍVICO-MILITAR DEL SIGLO XXI
Carlos Timaure: Profesor universitario y dirigente nacional de Vanguardia Popular
Para los  marxistas, no pueden ser socialistas quienes vulneran los derechos de los trabajadores, y cuestionan la vigencia y el papel de los sindicatos. No pueden ser marxistas quienes entregan nuestras riquezas energéticas: el carbón, el gas y el petróleo a empresas multinacionales; convertidas en empresas mixtas y otorgándoles en propiedad privada el 40% de la producción; no pueden ser socialistas los que instrumentan políticas neoliberales (devaluación de la moneda, pago de una deuda externa ilegítimamente contraída, endeudamiento interno-externo desenfrenado, política fiscal recesiva, etc.). Los que han extendido la tercerización laboral a través de las misiones, cooperativas y contratas tanto en el sector público como en el privado; mantienen congeladas 300 contrataciones colectivas del sector público, criminalizan las protestas, redujeron el salario real de los trabajadores, elevaron la inflación a 1550% en 14 años, favorecen el sicariato laboral, el paralelismo sindical, dividieron a la clase obrera, implantaron el parasitismo de vivir del estado sin trabajar( de 17 ministerios existentes en 1998, hoy tenemos 34 ministerios y más de 110 viceministerios), en detrimento de los intereses de las grandes mayorías. Quienes además promueven un culto enfermizo a su caudillo (culto a la personalidad), y que  a través de las estructura del Estado ejercen un control represivo de la vida política y social  del individuo.
Somos de la idea de que en Venezuela, se viene afianzando un proyecto cuya base, en buena medida, es la mentira. Se levanta en los últimos tiempos la gran farsa de que se ha comenzado el camino de la construcción del socialismo, mientras la gran banca obtiene los beneficios más jugosos de toda su historia, y  paralelamente, la pobreza campea a niveles históricos. Los programas sociales se convierten en instrumentos populistas, aunque de igual manera van tejiendo una red nacional y popular de control social, y en esencia se inscriben en las orientaciones neoliberales.
El modelo monoproductor, rentista, estatista y dependiente que se fue construyendo en el país, a partir de las primeras décadas del siglo XX, basado en el desarrollo del negocio petrolero y la distribución de su renta, se ha visto reforzado y profundizado gravemente. Como se sabe, hoy producimos menos ( Rafael Ramírez hizo el milagro: que la producción petrolera disminuyera desde el umbral de los 3.300.000 barriles diarios en 1998 a 2.800.000 barriles en el 2014), han quebrado más de 7.000 industrias en los últimos años y los sectores  agrícola y agroindustrial han sufrido una debacle sin precedentes en la historia, muy a pesar de haber ingresado al fisco nacional un billón 300 mil millones de dólares producto de la venta de petróleo y de pagos de impuestos de los venezolanos. Esto significa  que en 15 años este gobierno seudorevolucionario ha manejado una cifra que supera todo lo vendido y recaudado por todos los gobiernos de Venezuela desde 1830.
Como se observa, esta gran suma de petrodólares no ha sido invertida para el desarrollo y el progreso de la nación, por el contrario ha contribuido a ampliar la brecha entre ricos y pobre, a engordar las arcas de la oligarquía financiera y de la llamada boliburguesia que se ha enriquecido de manera rápida y relativamente fácil al amparo del negocio petrolero, de las importaciones y las contrataciones con el estado en todas las aéreas de la producción, el comercio y los servicios. Para el viejo y siempre recordado Domingo Alberto Rangel, existen tres grupos oligárquicos bolivarianos. El primero gira en torno a Diosdado Cabello y Rafael Sarria, ambos militares retirados. Un segundo grupo encabezado por Jesse Chacón y el hermano. Un tercer  grupo por Blanco la Cruz y Hernández Behrens, militares retirados
Indudablemente, no hay que dejar por fuera a Rafael Ramírez. Estos señores son los principales responsables de la más grande acumulación delictiva de capital, ocurrida en la historia del país.
En otro sentido, el complemento de la política de expropiaciones y confiscaciones ha sido el desarrollo de un sector de la economía llamado “social que constituye un largo rosario de ensayos y fracasos cuyos resultado más visibles son, con honrosas excepciones, un gran despilfarro de esfuerzos y recursos , un mayor deterioro de la capacidad productiva de las empresas, un espacio de negociación de los derechos y reivindicaciones laborales, incremento del desempleo y la informalidad y una fuente de frustraciones para mucho que de buena fe han creído. De esta larga cadena de fracasos forman parte las cooperativas, los fundos zamoranos y otras empresas de producción social.
En conclusión: en Venezuela no se está construyendo ningún socialismo, ni poder popular autónomo, ni democracia protagónica, ni liberadora. Se trata de un fraude, que en nombre de la revolución y el socialismo ha dado vida a un régimen oligárquico. El carácter del estado venezolano sigue siendo burgués, el mismo no ha cambiado, todo lo contrario se ha fortalecido con el surgimiento de nuevos actores representado por la bolibuguesia cívico-militar del siglo XXI. Además, que las empresas estatizadas por el régimen no han pasado al control de los trabajadores, sino a mano del Estado. Dicen que cesó la explotación de los trabajadores, cuando  la única variante es que la plusvalía ya no va a los bolsillos de los viejos amos de los medios de producción, sino a las arcas del Estado. Esta vaina es capitalismo de Estado.

Crece la inseguridad, el desabastecimiento, el alto costo de la vida, la corrupción, la represión y la entrega del país!!! Maduro también fracasó!!!

                *Hacia la Conferencia Nacional de Vanguardia Popular*




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