martes, 7 de mayo de 2013

Dirigente de izquierda acusa de neoliberal al ILEGITIMO gobierno de Nicolàs Maduro


Las deformaciones económicas y sociales del país, han estado relacionadas al desarrollo histórico-social de latino-américa  caracterizada por una influencia política, económica y cultural de potencias extranjeras. Antes fue el imperio español, posteriormente con Inglaterra y otros países de Europa, pero debido a la primera guerra mundial, Estados Unidos predominó en el mercado americano. Pero hoy en día el mercado mundial está globalizado, debido a la función de trasnacionales de todos los continentes, o sea, que el neoliberalismo no se puede ver como una política exclusiva del gobierno de Estados Unidos. 
Ante este reacomodo, el imperialismo como categoría política o económica, que identifica la relación de desigualdad de una o varias potencias con el resto de las naciones; no debe limitarse a los EE.UU. porque se cometería un contrabando ideológico. Existen consorcios bolivianos, brasileros, argentinos y de muchos países, que llegan a Venezuela ofertando servicios, inversiones en áreas energéticas (petróleo y gas) o diversos productos; los cuales están relacionados al capital internacional hoy en día monopolizado, donde Estados Unidos, Rusia, Japón, Alemania o Inglaterra, tienen sus acciones.
Un gobierno verdaderamente nacionalista y revolucionario, establecería una alianza estratégica con el empresariado nacional, en aras de lograr el desarrollo industrial del petróleo, el aluminio y el hierro, por ser materias primas con muchos derivados para el uso o utilización de la humanidad; tal como se había discutido entre los sectores civiles y militares que participaron de manera directa e indirecta, en los levantamientos del 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992; ya que se consideraba que el compromiso con la dependencia extranjera de las cúpulas de AD y COPEI, les impedía llevar a cabo una propuesta de este tipo.
Como la práctica determina la verdad de un planteamiento, no se es anti-neoliberal por los insultos que alguien haga al neoliberalismo o al socio mayoritario de las trasnacionales, cuando endeuda de manera grosera e injustificable al país, con la banca mundial o principal instrumento del capital internacional y su política (el neoliberalismo), ya que tenemos grandes ingresos petroleros. Es un falso nacionalista, el que implanta condiciones para aumentar la dependencia de los productos importados en detrimento del empresariado nacional, puesto que contribuye a la deformación del aparato productivo, con secuelas como el desempleo. Siendo que la inversión extranjera, tendría que reglamentarse en aras del desarrollo industrial, turístico y agropecuario.
Es un falso revolucionario, quien oculta su fracaso en la generación de empleos estables, seguridad, buenos servicios públicos o en el combate de la corrupción, con supuestos planes de magnicidio o el llamado a una guerra asimétrica en contra de un gobierno imperialista; siendo que su política energética como la Plataforma Deltana o "las asociaciones estratégicas" para la extracción del petróleo y el gas, nos limitan ha seguir siendo una nación dependiente a las trasnacionales (principalmente norteamericanas) y la comercialización de los derivados que extraen de esta riqueza natural.
Con su práctica, el actual gobierno demuestra ser tan neoliberal que Carlos Andrés Pérez o Rafael Caldera; por esta razón la historia les cobrará como traidores del sentimiento de cambio del pueblo de Bolívar.
Las recientes devaluaciones de nuestra moneda no se trata de un “paquete rojo”, como algunos lo han llamado. Tampoco es una “devaluación “socialista del siglo XXI”. Ni siquiera se trata de una medida puntual o aislada, orientada a reducir la enorme brecha cambiaria existente entre el dólar oficial y el paralelo. Lo que está en marcha es la aplicación, en forma gradual, de un verdadero paquete de medidas económicas de corte neoliberal, a la mejor usanza de las dictadas por el Fondo Monetario Internacional.
La devaluación del Bolívar forma parte de un paquete de medidas económicas orientadas a paliar el déficit fiscal de casi 20 puntos del PIB; el cual, a su vez, es el resultado de la expansión irracional del gasto público llevada a cabo por el gobierno durante el año 2012 con claros fines electorales, así como del desarrollo de una política económica antinacional y antipopular que ha endeudado al país en más de 210.000 millones de dólares, incrementado en forma exponencial las importaciones (cuyo monto alcanzó la cifra récord de $56.000 millones en 2012) y entregado nuestras riquezas estratégicas a las transnacionales. Mientras el gobierno quiebra el aparato productivo nacional, deteriora la industria petrolera y conduce al colapso de las empresas básicas de Guayana, enriquece a la oligarquía financiera, al sector comercial importador y dilapida los más altos ingresos petroleros y fiscales de nuestra historia.

Robin Rodríguez
Dirigente de Vanguardia Popular
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